¿Qué comemos cuando comemos?

Sabías que…?

No todo lo que se dice en el envase de un producto alimenticio es real.

Tips prácticos para leer las etiquetas de los alimentos y comprender qué estás comprando

Tomá nota de éstos tips y podrás vencer la desinformación y conocer mejor cómo son los productos que estas comprando.

  • No quedarse solo con la imagen frontal del producto ni con las declaraciones llamativas. Cuidado con las propiedades “milagrosas”: Casi ninguna suele ser verdad.

  • Leer el encabezado, allí se indica el tamaño de la porción y cuántas porciones tienen el paquete.

  • Leer cantidad por porción, donde se indica las calorías totales y las provenientes de grasas.

  • Ahora leer el cuerpo de la etiqueta, donde se incluyen los ingredientes que son claves para la salud: grasas totales, grasas saturadas, colesterol, azúcares, sal, fibras dietéticas, proteínas, vitaminas y minerales.

    Cuanto menos extensa es la lista, menos procesado es el producto.

  • Prestar especial atención a los productos que incluyan en su listado las grasas parcialmente hidrogenadas o grasas trans,perjudiciales para la salud al incrementar el riesgo cardiovascular. Evitar también aquellos en los que prevalezcan los azúcares o las grasas.

  • Buscar fechas de consumo preferente y de caducidad y atender a los ingredientes en negrita, en caso de alergias o intolerancias.

Y…¡Cómo si esto fuera poco!

Además puede tener esta información agregada. Si dice:

  • Sin azúcares. No más de 0,5 g por 100 g o ml de producto.

  • Sin azúcares añadidos. No se ha introducido ningún monosacárido (azúcares simples) ni disacárido (como la sacarosa), ni ningún edulcorante. Sí puede contener azúcares naturalmente presentes, pero, en este caso, debe indicarse.

  • Bajo contenido en grasa. No más de 3 g/100 g en sólidos y 1,5 g/100 ml en líquidos.

  • Sin grasa. El producto no contiene más de 0,5 g de grasa por 100 g o 100 ml.

  • Bajo contenido en sodio/sal. El producto no contiene más de 0,12 g de sodio, o el valor equivalente de sal, por 100 g o por 100 ml.

  • Muy bajo contenido en sal. El producto no contiene más de 0,04 g de sodio o valor equivalente de sal, por 100 g o por 100 ml.

  • Fuente de fibra. Contiene como mínimo 3 g de fibra por 100 g o, como mínimo, 1,5 g de fibra por 100 kcal.

  • Contenido reducido. La reducción del contenido es, al menos, el 30 % en comparación con un producto similar.

Aclarando Términos:

Dietético“: El Código Alimentario Argentino (CAA) define a los “dietéticos” como aquellos alimentos preparados especialmente y que se diferencian de los originales en su composición u otras propiedades resultantes del proceso de fabricación, o de la adición, sustracción o sustitución de determinadas sustancias. No necesariamente tienen menos calorías. Por ejemplo, alimentos libres de gluten, los infantiles, los enriquecidos y fortificados, los adicionados con fibra, los modificados en su composición nutricional y los suplementos dietarios. Las galletitas sin sal agregada, las tostadas con gluten, las leches fortificadas con hierro o sin lactosa, para mencionar algunos.

Diet“: Esta palabra, que significa “dietético” en Inglés, no está incluida dentro de los términos permitidos por nuestras normativas para declarar en los rótulos o publicidades de los alimentos, porque puede generar confusión entre los consumidores. No tiene el mismo significado que la palabra “dietético” establecida en nuestro país.

Light“: Nuestra legislación permite el uso del término “light” para establecer que en un producto se redujo un mínimo del 25% de su valor energético o el contenido de carbohidratos, azúcares, grasas totales, grasas saturadas, colesterol o sodio, con respecto al producto original. También pueden usarse las palabras “leve”, “bajo” y “reducido en”, para reemplazar el término “light”.

Dra. Claudia Maroncelli

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2019-12-04T11:38:58-03:00
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